Me gusta leer las entrevistas de Enrique Symns en la revista del Diario Crítica -sale los domingos con el diario, pero se puede bajar desde el site del Diario- este es un pedacito de una que le hizo a Iván Noble. Definitivamente Symns consigue sacar lo mejor de cada entrevistado.
–¿Cometiste traiciones, fuiste desleal o dañino?–He sido muy torpe con gente que amo. Negligente y perezoso con gente que no lo merecía. Peor aun, con gente que me ama mucho. He sido perezoso con mis viejos, con algunos de mis amigos y también bastante con Julieta. No me dejo llevar hacia lo hondo. Tengo una tara muy seria con la pasión. Fijate por ejemplo en mi oficio, requiere de pasión y sin embargo no subo apasionadamente al escenario. A veces me gustan los shows pero no se me va la vida.
–Tampoco se te fue la vida con Julieta…–Tampoco. Como explicarlo…. hace poco leí que Madonna dijo con respecto a su pareja que era un "retardado emocional". Un insulto tremendo. Creo que a mí también me cabe.
Soy un lagunero, viste esos jugadores laguneros, esos que juegan alucinante durante 10 minutos y luego desaparecen, se borran… ni voy a lo hondo, ni me exprimo y lo estoy pagando, no soy uno de esos tenistas que juegan a los flejes. Esa es la peor noticia que tuve de mí. Pero si yo intentara hacer otra cosa, sería una pose. A mí no me sale la carne viva. Durante 37 años jamás fui al psicoanalista. Empecé a ir, dejé y ahora volví. Una cosa extraordinaria que descubrí a través de él, después de unas cuantas esgrimas intelectuales por mi desconfianza atávica con el psicoanálisis, fue que me parezco mucho a mi viejo, que es dermatólogo. Me parezco, a pesar de que yo me subo a escenarios. Fue dermatólogo, solo viaja hasta la piel, no se mete adentro de la carne, jamás podría haber sido cirujano. A mí me pasa lo mismo. No atravieso la piel de la vida.
–Llevás más de seis años con Julieta, todo esto de lo que hablás tiene que haber afectado seriamente ese vínculo… ¿El amor no te parece un tremendo equívoco?–Yo creo que el amor es el más hermoso de los malentendidos. Un bicho de labios suaves y patas cortas, una ruleta rusa con cinco balas. Definitivamente está cercado, tiene la manzana rodeada por enemigos implacables: el tiempo, hacedor impiadoso de desencuentros y decrepitudes, la mezquindad propia de las criaturas chiquitas que solemos ser, y la pasión, que en un principio cuelga la ropa en el mismo tendedero, pero que después suele soltar amarras y desvanecerse.
–Estás apenado por esa constatación, el amor se diluye en las aguas turbias de la vida cotidiana y de la desilusión...–Supongo que la generación de mis viejos batalló contra eso con una mezcla de paciencia, resignación y pragmatismo de esa época, de mandato social que no tenía al desamor en la agenda, que no permitía la licencia de "deselegirse" antes de momificarse. De todas maneras, yo agarré fuerte las dos manos de Julieta mientras ella paría, en el momento más conmovedor y sublime de mi vida, la vi dar vida en el acto más valiente y generoso que me tocó presenciar. Y solo eso alcanzaría para nunca dejar de amarla, en el sentido más enorme que se me ocurre del término.